Mira que me han dicho cosas, pero esto…

Con todos los años que llevo trabajando en esto del entrenamiento,

pues imagínate,

 

he escuchado de todo.

 

Pero esta vez,

no esperaba algo así la verdad.

 

La gente se suele sincerar bastante, no sé si es cosa de profesión, o qué, pero parece que no tienen problemas en desahogarse abiertamente.

Cosa que ciertamente me agrada.

Aunque otras veces escucho cosas…

que preferiría no escuchar.

 

Esta no fue una de esas veces, pero sí que fue algo bastante impactante.

 

La gente busca un entrenador personal porque bueno, quieren mejorar su salud y/o dolores, perder algo de peso, ponerse las carnes en su sitio, sentirse más atractivos, gustar más…

en fin, cosas para con uno mismo.

 

Aunque esta mujer, no estaba preocupada por ella.

Verás,

tenía sobrepeso, y me reconoció que llevaba así toda su vida, que nunca había hecho por ponerle remedio.

Pero esta vez, era diferente.

 

Había sido madre, y estaba realmente preocupada.

No por los efectos del embarazo (los kilos de más, las pérdidas de orina, el abdomen…).

 

No.

 

Te escribo lo que me dijo:

“Ahora soy madre, y no quiero que mi hija siga mis pasos.

Por supuesto que quiero que tenga una buena salud y que se sienta segura de sí misma, pero esto no es lo que me preocupa en realidad, porque ya me encargaré yo de que así sea.

Pero, tengo miedo de que se avergüence de su madre.

Que vea que no puedo jugar con ella, porque me canso y me asfixio. 

Que no quiera que la recoja de los sitios porque sus compañeros se vayan a reír de ella.

Que le de asco cuando me mire.

No quiero que sienta asco al verme, quiero que sienta orgullo.”

 

Estas palabras se me clavaron como puñales.

Fue una situación verdaderamente fuerte.

 

Ese día,

dio el paso de sentarse a hablar conmigo. Pero no se conformó con eso.

También dio el siguiente, y el siguiente,

y no paró hasta que,

a día de hoy, ya no tiene miedo.

 

Tenía claro que no quería seguir así y que sólo tenía una oportunidad para cambiar.

Hizo un gran esfuerzo para conseguirlo, física y económicamente.

Y en menos de un año, su problema se había resuelto.

 

Al fin y al cabo, esto se trata de quererlo de verdad.

No valen las medias tintas.

Hay que ir con todo.

 

Así que, bueno,

si quieres ir con todo, por aquí te enseño cómo hacerlo:

NB REAL Results

PD: no te voy a engañar, sin esfuerzos no tiene sentido.

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