Quién soy yo

Nuria Barrios Personal Trainer

Si has llegado hasta aquí puede ser porque te he parecido realmente Super guapa.

O porque te interesa saber en qué tipo de persona estás confiando para conseguir tus objetivos.

Pues bien, te voy a explicar, por orden de importancia (a mi parecer), quién soy yo.

Empecemos por mi carrera deportiva

Quizás, mi carrera deportiva no sea lo que más te importe de mí. Pero realmente es lo que me ha construido como persona y sobre todo, como profesional.

Es lo que ha hecho de mí, lo que soy hoy.

A parte de otras cuestiones que no vienen al caso en este momento y que me las guardo para mí.

O para ti, si llega el momento.

Así que, creo que es realmente necesario que sepas qué camino he seguido hasta llegar aquí. Y en qué tipo de persona depositas tu confianza.

Pero tengo que avisarte, no esperes una historia cargada de aventuras, con cosas sorprendentes ni nada del estilo que haga que alucines.

La verdad, es todo bastante normal, del montón.

Un poquito de superación por aquí (nunca puede faltar), un poquito de trabajo duro por allá (otro ingrediente perenne), nada de soy mujer y la vida está en mi contra (aunque en ciertos momentos así haya sido y siga siendo, pero esto, se lo dejo a los políticos) y mucho de soy una loca apasionada del deporte.

Cómo comienza mi obsesión por el competir y a veces, por el sufrir

Digamos que esto empieza cuando nazco.

¿No te lo esperabas verdad?

Pero no por el hecho de nacer en sí, que obviamente todas nuestras historias empiezan por ahí. Sino porque quien en ese momento se convirtió en mi madre, era una apasionada del deporte.

No te asustes, sigue viva.

Y como a ella le encantaba tanto, pues algo de eso heredé. Algún gen, alguna neurona, no sé muy bien el qué, pero algo. Digamos que ya nací predispuesta a ello.

¿Sabes cómo lo sé? Porque nací rápido, muy rápido. No antes de tiempo, claro. Nuevemesina, sana y fuerte. Pero veloz como un rayo.

Si encima le añadimos que mi señora madre optó por inculcarme el deporte desde poco entrada en meses, y apuntarme a todo lo que pudo y más, pues suma uno más uno y te dará dos.

Como hubiese una actividad extraescolar, ahí estaba el nombre de Nuria Barrios. El mío. Porque esa soy yo. No es que hubiese otra niña con mi mismo nombre y apellido.

En fin, que desde 1900 mucho hasta 2009 que empecé a remar (mi deporte por excelencia), pasé por multitud de disciplinas deportivas. Desde ballet hasta karate, todo muy homogéneo. He incluso desde entonces, he seguido probando cosas nuevas.

No te las nombro todas que te mato del aburrimiento.

Yo es que soy mucho de fiebres y novedades, sabes.

Pero sí, ya te digo, el 26 de Enero de 2009 me apunté a remo. Y ahí empezó mi formación práctica, y gran parte de la teórica. Más miles de horas a parte que yo le dedicaba a aprender sobre el cuerpo, el ejercicio y la alimentación. Porque a mí me gustaba, y ya está. Añadido a que me encanta saber el por qué de todo, y por lo mismo, de todo lo pregunto, pues he aprendido mucho de grandes profesionales con los que me he cruzado en el camino.

Principalmente, sobre todo lo que forma parte de un deportista. Y que es totalmente aplicable a cualquier persona que quiera cambiar su vida y su salud.

Aunque tengo que decir que a lo largo de mi trayectoria, no me he sentido muy apoyada y valorada. Tenía que trabajar y demostrar más que nadie para que se me viese o se me tuviese en cuenta. Cosa que a día de hoy sigue siendo así, no tanto en el ámbito deportivo como deportista, sino como profesional.

Pero bueno, no apelemos a la pena que de eso no se trata. Aunque más adelante te contaré porque actualmente sigue siendo así en mi trabajo.

¿Tengo una historia de superación detrás? Sí, y muy grande. Pero no quiero amargarte el rato tan agradable que estás echando conociéndome, así que lo dejaremos para otro momento.

En fin, al encontrarte leyendo esto, podrás ver que nunca me he detenido por ello, al contrario, me he crecido frente a las adversidades.

Bueno, como te iba contando, he sido, y aún soy, deportista de Alto Rendimiento

Tengo un palmarés con más de 20 medallas nacionales y 5 internacionales.

Y algunos otros resultados no tan destacables.

Estos pequeños logros me han permitido ser Deportista de Alto Nivel, a parte de mantenerme actualmente en el Alto Rendimiento como ya te he dicho.

Y te preguntarás cómo he sido Deportista de Alto Nivel

Y eso que no me has visto, porque tengo poca pinta de ello.

Pero las apariencias engañan.

He participado en algunas competiciones internacionales, dos de las cuales han sido Campeonatos del Mundo.

Una quinta posición en mi primer campeonato mundial fue lo que me otorgó el adjetivo de Deportista de Alto Nivel. Aquí iba con una compañera.

Y en el otro (mejor no digo cómo quedé), iba sola.

Te estoy dando destellos de mi pasión y devoción por el trabajo en equipo. Ninguno.

También, como te he dicho, han habido otros deportes en mi vida.

Sé que también te he dicho que no te los iba a relatar todos.

Y no lo haré.

Pero hay uno que sí merece mención, porque me ha ayudado a inspirarme en la metodología de trabajo que aplico con nuestros clientes y que enseño a mi equipo, y porque me ha curado de muchas lesiones y descompensaciones allá cuando competía internacionalmente.

Pero mejor te lo digo en persona.

Te estarás haciendo una ligera idea de por qué soy entrenadora personal

Pues bueno, yo te lo termino de aclarar.

Soy entrenadora personal porque, a parte de que me apasiona el deporte y ver como puedo ayudar a las personas a través de él, al sector del fitness aún le queda mucho por avanzar y mejorar, y quiero permanecer al pie del cañón descubriendo, aportando e impulsándolo.

Sueño con un futuro donde algún día, el ejercicio físico sea la filosofía de vida de todas las personas.

Pero, tengo que reconocer que lo que más apasiona de este trabajo es, ver el cambio que produce en las personas el entrenamiento y la nutrición, a nivel físico y mental. De lo cuál, sentirme participe de ello es un autentico honor.

Y blabla blá, blabla blá, bla blá. Me aburro de escucharme. Perdón, leerme.

Todo esto es muy bonito. Nada mentira. Pero muy demasiado típico, ¿no?

Soy entrenadora personal, sí. Porque me gusta el deporte. Claro. Me flipa el deporte. Mucho.

Pero lo que realmente me supone placer es… Reventar a la gente con el entrenamiento y que aún así no me odien. Casi que me quieren cada día un poquito más. 

Sí. Me gusta destrozar a las personas que entrenan conmigo. Y que me digan hija de tal, cabrotal, me catal en tus tal…

Todo halagos a mi buen trabajo y hacer.

Pero, a parte de todo…

 El deporte es salud, y ¿que hay más importante que la salud?

Pues porque la salud es primordial en la vida de las personas, todo lo que he aprendido a nivel formativo y con mis experiencias deportivas, lo aprovecho para ayudar a personas como tú a alcanzar sus metas.

Ya te he dicho que me gusta reventar al la gente.

Tú eres esa gente.

Dependiendo, todo hay que decirlo, del nivel que tengas y de cuánto quieras sufrir. También trabajo con personas que casi no sufren, porque no quieren y tienen todo el tiempo del mundo para conseguir su objetivo.

En realidad es que les gusta pasar tiempo contigo. Yo lo sé, no me importa.

A mí también me gusta disfrutar de su compañía.

Pero no te preocupes. A parte de estar ahí para hacerte llorar sangre, seré tu apoyo. Ese apoyo que te falta para armarte de valor y luchar por ser quien quieres ser. Te impulsaré a romper tus limites.

Te lo aseguro.

Con tu esfuerzo y mi dedicación (dedicación de deportista machacona), lograremos todo cuanto nos propongamos.

Si tú creces, yo crezco.
Si tú ganas, yo gano.

No podía faltar la frasecita motivante que a todos nos gusta. Sobre todo para el instagram. Ahí que no falte. A pie de página.

Hablando de motivación

Me parece fundamental en la vida. Sin ella, no habría nada.

No existiría la vida como se conoce hoy día.

Pero volvamos a mí (nada egocéntrica ni hedonista). Como te contaba antes, llevo desde pequeñita haciendo ejercicio físico.

Lo que no te he dicho es, que nací con un fuerte gen competitivo, un gran afán de superación y mucha motivación.

Características que me han ayudado a lo largo de mi vida y que considero claves del éxito.

Siempre he querido ser la mejor en todo lo que hacía, principalmente si estaba relacionado con el ejercicio físico, y he sacrificado mucho por ello.

Pero puedo decir que ha merecido la pena.

Me encanta motivar y ayudar a las personas a cumplir sus sueños. Y también me gusta que me motiven de vez en cuando.

Alguien muy importante en mi vida (mi novio), lo hace a diario y me recuerda que: » Cualquier persona, puede conseguir lo que quiera con la motivación adecuada».

Así que, si ves que no avanzas, no sabes hacia donde dirigirte y estás a punto de tirar la toalla… Este es el momento de hacer algo al respecto.

Lo que me lleva a contarte algunas experiencias como deportista y entrenadora personal

Porque la práctica es parte fundamental del aprendizaje.

No hay mejor forma de ello, que experimentarlo en tu propia piel.

No se puede tener la certeza de algo si nunca se ha vivido en primera persona.

Mi carrera deportiva, esa de la que te hablaba antes, la misma, me ha aportado una serie de cosas de muy agradecer, entre ellas: valores, experiencias y conocimientos importantes, tanto para la vida como para el trabajo.

Te voy a contar una experiencia deportiva que nunca olvidaré

Esto me pasó en el Campeonato del Mundo, en verano de 2016 (si mi novio lee esto seguro que suelta alguna carcajada, porque dice que tengo toda mi vida ordenada por fechas).

A mí me gusta comer. Me gusta mucho comer. Como mucho.

Pero bueno, creo que a todo el mundo le gusta. Simplemente hay personas extraordinarias, con superpoderes, llegadas de otros planetas, de otras galaxias, que son capaces de tener un brownie de chocolate en sus narices y no comérselo.

Yo lo siento, pero si lo tengo me lo como. Por eso no lo tengo.

Pues en esta ocasión, tuve que convertirme en ese tipo de personas tan increíbles. 

Mis padres me han dado muy buena genética para el deporte. Pero altura… Altura poquita. Así que, gracias a mi metro sesenta y, para competir internacionalmente tenía que hacerlo en la categoría de ligera. Esto supone un máximo de 59 kilos.

En mi caso, a nivel físico, es muy fácil de conseguir. A nivel goloso, nada.

Ahora imagínate en una residencia, conviviendo con más deportistas. Deportistas que pueden comer hasta reventar porque no engordan, y lo que pesen da igual, porque no tienen límite para poder competir. 

Una cocina llena de cereales de chocolate, nocillas para untar, yogures de sabores, pastelitos, bollitos, helados…

Un supermercado a poco metros con más cosas del estilo. Qué te voy a contar a ti.

Una heladería de yogurt helado con topping de 3mil sabores.

Una pastelería con crepes, gofres y más helados.

Y así, todo a nuestro al rededor. 

Con el calor del verano, en un pueblo apartado de la civilización. No tanto, pero casi. En verano tiene algo más de vida que en invierno. Es muy bonito, sí. Pero no hay anda que hacer allí, a parte de entrenar. Bueno sí, también puedes entrenar.

Total, que toda nuestra vida en aquel momento se centraba en: entrenar, por supuesto, comer y dormir. Todo esto repetido infinidad de veces a lo largo del día. Durante un montón de días. Durante todo el verano.

Cero vida social, cero vida familiar. Alguno con suerte, tenía vida personal.

Mucho estrés y ansiedad por conseguir resultados, por mejorar y hacer buenos tiempos. Y por no quedarte fuera de la competición.

Pues ahí estaba yo, entrenando 6h al día y engordando.

Hasta que a falta de 2 semanas para irnos al campeonato, decidí que, igual, quizás, era momento de ponerme a bajar esos kilitos que había cogido.

64 kilos pesaba. En dos semanas debía estar en 59.

Pero tampoco podía pasarme con el régimen porque tenía que tener energía en los entrenamientos y en la competición. 

Así que bueno, empecé a privarme de porquerías y a hacer lo que buenamente había aprendido por mi cuenta. Porque, no te engañes, es una selección nacional, pero el remo no da dinero. Tener un nutricionista que nos lleve una dieta personalizada, es algo así como…

Imposible. A no ser que salga de tu bolsillo.

Conseguí viajar a Rotterdam, donde se celebrara la competición, en 60 kilos.

Cuando llegué allí pesaba 62.

Me quedaban 2 días para competir.

Me quería morir. 

Y lloré.

Lloré un poco. 

Todo lo que había trabajado y todo lo que había supuesto ese trabajo, podía irse a pique.

Te aclaro algo: si pesas 59,01kg, y ya te has rapado al 0, te quedas sin competir.

Tengo que decir que sabía que parte de ese exceso era retención de líquidos por el viaje, pero no te puedes imaginar la sensación de agobio que te entra en una situación similar. Yo sólo pensaba que el peso de la residencia, donde me había pesado 5 veces al día, sino más, estaba estropeado y que ese me estaba abofeteando con la realidad.

Y no suficiente con eso, el hotel donde nos quedábamos, junto con varias selecciones más, tenía una barra libre de tortitas.

Tortitas recién hechas, calentitas, y acompañadas de dos botes de nutella de 1 kilo cada uno.

Entre otras muchas cosas.

Pues, ¿sabes qué?

Me harté de tortitas. Comí hasta reventar. Me di tal atracón, que no quise saber nada de ellas hata un año después o así.

Esto después de competir. Por supuesto.

Sí, competí. Ya debías saberlo porque te lo dije antes. 

Competí con 58kg, sobrada. 

Pero qué hambre pasé, y qué de tentaciones tuve que reprimir. Comí más que todas mis compañeras, incluso que aquellas que iban sin límites. Pero pasé mucha hambre.

Supongo que sería más psicológico que otra cosa. O que tengo un agujero negro.

Pero, lo conseguí.

Como verás, en remo, he tenido que entrenar muchas horas diarias, seguir una dietas estricta y frustrarme al no ver los resultados.

Así que, sé perfectamente cómo te sientes cuando no consigues lo que esperabas.

Y te puedo asegurar que, tener a alguien contigo que sabe cómo te sientes, te comprende y además, ha pasado por lo mismo que estás pasando tú, te ayuda muchísimo cuando tienes dudas y estás a punto de abandonar.

Piensa siempre:

«Si él/ella puede, yo puedo»

Pero, no todo ha sido en el deporte.

También tengo experiencias como entrenadora personal

He trabajado en varios gimnasios, he entrenado en otros tantos, y he podido comprobar como el sector del fitness como lo conocíamos se está quedando anticuado, viene la nueva era del entrenamiento funcional.

Innovar es imprescindible, y más en este ámbito, donde cada persona es un mundo, cada disciplina también, y el desarrollo tecnológico y científico, están impulsando el sector a través de nuevos conocimientos de gran avance e importancia.

Lo que antes parecía estupendo para ganar fuerza y perder peso, hoy es lo menos efectivo, y lo que antes se consideraba super lesivo y perjudicial, se está viendo que con una buena realización y un buen seguimiento, puede aportarnos grandes beneficios.